Cobrar en bitcoins viviendo en Argentina

Compartir en

26 de enero de 2021

En un país con exigencias tributarias y controles fiscales como los de Argentina, las criptomonedas se consolidan como una respuesta legítima frente a las dificultades impositivas exigidas por las autoridades. A esto se le suma la constante devaluación del peso argentino y las actuales trabas para dolarizarse. Por eso mismo, un caso de uso que cada vez se vuelve más frecuente en Argentina, por parte de los trabajadores independientes o autónomos, es la percepción de sus haberes a través de criptomonedas. Sebastián y Juan, dos fuentes que pidieron reserva de identidad, son trabajadores argentinos independientes que decidieron cobrar en bitcoins (BTC).  

Sebastián es un trabajador autónomo que cobra sus honorarios en bitcoins. Él trabaja como consultor informático de una proveedora de servicios de tecnología informática (IT) para empresas del ecosistema Bitcoin. La compañía se encarga de brindar servicios de consultoría informática sobre BTC y otras criptomonedas. "Bitcoin es muy útil para los freelancers que tienen clientes en distintos países, ya que es complicado tener cuentas bancarias por todo el mundo", explica el experto.

"Si bien hay algunas empresas Fintech que te dan bastantes facilidades para recibir pagos en distintas monedas, finalmente dependés de que te den una tarjeta y que no la congelen o que Visa no les revoque la licencia, entre otros", cuenta el especialista en criptomonedas. Por otro lado, afirma que cobrar en BTC "es la mejor opción porque tenés control total y absoluto, sin importar la ubicación geográfica".

Sebastián explica, además, que el uso de criptomonedas es "una forma de salir del corral: quizás un cliente no tiene bitcoins o no sabe cómo se utiliza, pero de todas maneras podés usar ese saldo en BTC y mandarlo a cualquier parte del mundo, aunque no tengas salida de dinero fiat en esa plataforma". Por último, el consultor informático asegura: "Yo siempre prefiero que mis clientes me paguen con bitcoin".

Juan, por su parte, se dedica al modelado 3D, con principal foco en videojuegos y aplicaciones en tiempo real. Él cuenta que trabaja con clientes locales y de otras partes del mundo. “Una de las ventajas del trabajo digital, y de las criptomonedas, es que uno puede apuntar a mercados del exterior, y tener la capacidad de recibir pagos en cripto es un gran punto a favor por las restricciones del país. Si se acuerda que el pago va a ser en criptos, uso bitcoin”, describe el diseñador.

Si bien la iniciativa de cobrar en este tipo de activos digitales fue suya, el que le facilitó y explicó todo fue un amigo que también recibe su sueldo en criptomonedas. “Desde hace un año que cobro en BTC y mi experiencia es positiva porque este método te simplifica las transacciones. En comparación al peso argentino es infinitamente preferible, y en cuanto al dólar, depende de si uno los quiere gastar en el momento o guardarlos para atesoramiento”, relata Juan. 

Respecto a las desventajas de percibir sus haberes de esta forma opina que el principal inconveniente es la base de usuarios de las cripto, ya que “muchas veces encuentro trabajo que viene de un sector distinto al de este tipo de monedas, y pedirles que me paguen en BTC cuando no están familiarizados con cómo funciona puede ser problemático”. Por último, el diseñador 3D agrega que otro obstáculo es que “lleva más pasos porque uno debe pasarlos a una moneda aceptada normalmente para hacer transacciones con la mayoría de la gente”. 

A pesar del entusiasmo colectivo de los autónomos en torno a esta práctica, el marco regulatorio para quienes se encuentran en relación de dependencia es limitante. En marzo del año pasado el Gobierno dejó sin efecto la Resolución 168/2018 del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social que permitía la acreditación de remuneraciones mediante dispositivos electrónicos como medio de pago. Los soportes electrónicos entonces habilitados fueron derogados: la decisión se basó en que la medida no había generado ventajas reales en la vida de los ciudadanos, a los cuales consideraban desprotegidos en términos de seguridad financiera e informática.

Compartir en